viernes, 14 de marzo de 2014

DATOS RELEVANTES EN LA EVOLUCIÓN DE LA MEDICINA FAMILIAR

La Medicina Familiar es la práctica médica centrada en la persona, no en la enfermedad. El Médico Familiar es el médico personal, el médico de cabecera como se llamaba en otras épocas, cuando la medicina contaba con recursos diferentes a los actuales y con menos tecnología como distractor del enfermo, centrándose en la molestia. No obstante, ahora se hace necesario explicar lo que antes se intuía y se practicaba de manera espontánea. La Medicina Familiar tiene ahora la obligación de volverse explícita, de presentarse como ciencia con las credenciales que le confieren su cuerpo propio de conocimientos sus métodos y sus líneas de investigación (González-Blasco, 2004). De manera que, la Medicina Familiar tiene un compromiso y una responsabilidad con el paciente como persona, su núcleo familiar y su comunidad, más que con un cuerpo de conocimientos, un grupo de enfermedades o una técnica especial (Meléndez, 2003).

El médico especialista en Medicina Familiar, es el profesional de la medicina responsable de otorgar atención médica primaria, integral y continua al individuo y su familia, por lo que debe poseer capacidad médica, realizar acciones docentes, administrativas y de investigación, así como establecer vínculos de responsabilidad compartida con el equipo de salud al abordar el proceso salud-enfermedad con oportunidad a pacientes que lo ameriten, actuando con humanismo y en apego a la ética profesional, bajo una sólida conciencia social e institucional (Loayza Fores, 1998). El perfil del Médico Familiar toma en cuenta las áreas que debe desempeñar en su ejercicio profesional, así como los conocimientos, habilidades, actitudes, valores y actividades que deben desarrollar en cada una de las áreas mencionadas (Concenso Académico, 2005).

Diferencias entre el especialista de medicina familiar y otros especialistas (Abril Collado, 2013)

La Medicina Familiar prepara especialistas con un perfil amplio de actividades para responder a los desafíos que debe encarar un profesional en el nivel primario de salud y, en consecuencia, los habilita para responder a funciones tan diversas como:

  • Prestar atención médica a niños, adolescentes, adultos, adultos mayores y gestantes, de manera integral e integrada, involucrando a su familia y comunidad.
  • Resolver más del 80% de la consulta en atención primaria, incluyendo: el mantenimiento de salud, patologías en su etapa inicial, control de patologías crónicas, además de problemas del comportamiento, en base a la Medicina Basada en Evidencias.
  • Brindar atención y consejería a familias en riesgo o que ameriten esta intervención.
  • Manejo de urgencias en Atención Primaria.
  • Ejecutar acciones administrativas de acuerdo a la organización de salud pública.
  • Participar activamente brindando información necesaria a la población y educación para la salud del individuo, la familia y la comunidad a través de la promoción de salud y prevención de la enfermedad.
  • Aplicar el método científico para el diagnóstico y abordaje de los problemas de salud del individuo, su familia y comunidad.
  • Desarrollar un modelo de Atención Primaria orientada a la comunidad (APOC).

  • Algunas de las nuevas habilidades necesarias para construir nuevas relaciones terapéuticas incluyen el desarrollo de habilidades de trabajo en equipo y habilidades de comunicación dentro del equipo y con la familia, la permanencia de espacios para el desarrollo profesional, con énfasis en las ciencias de la calidad y la seguridad. Los padecimientos crónicos requieren una especial atención dentro de las funciones educativas de los miembros del equipo, que incluye a médicos familiares, enfermeras, nutriólogos y trabajadores sociales. El desarrollo de habilidades educativas es crucial en el proceso de mejoramiento de los resultados de pacientes diabéticos, obesos e hipertensos. Se ha creado material educativo para padecimientos crónicos con sensibilidad cultural que refleja una filosofía educacional de empoderamiento (Muñoz Hernández et al, 2006).

    Así, dentro de los motivos para elegir la especialidad de Medicina Familiar de acuerdo a estudios científicos por orden de importancia son (Saura-Llamas et al, 2001):

    1. No había plaza en otras especialidades.
    43.7%
    2. Elección vocacional.
    32.5%
    3. A causa del lugar de residencia.
    13.2%

    De esta manera, la Medicina Familiar es elegida como primera opción en un 28.5% de los casos antes de realizar la especialidad y sería escogida en el 42.1% al terminarla. Al principio un 65% de los residentes sitúa a la Medicina Familiar como primera elección o entre las más deseadas y esa proporción aumenta hasta el 87% en el último año de la residencia.

    No obstante, la priorización en otro estudios se ha modificado, reportando:

    1. Ser la especialidad más atractiva entre las plazas disponibles (46%) o por encontrarse dentro de las preferidas (53.5%).
    2. Elección vocacional (37.5%).
    3. Por el lugar de residencia (11.3%) o por cursar la residencia en la ciudad deseada (25.6%).

    Nadie escogió la especialidad por la retribución económica, aunque el grado de elección vocacional de la especialidad ha ido descendiendo en las sucesivas promociones.

    Entonces, la Medicina Familiar requiere renovar sus perspectivas profesionales para continuar la creación de sistemas mejor diseñados que permitan lograr el alcance de sus metas de calidad en la atención, contribuyendo a edificar una respuesta comunitaria encaminada a la conservación y restauración de la salud. Estas acciones conducirán a la profesión, hacia un camino de logros no exento de encrucijadas (Muñoz Hernández et al, 2006), debiendo enfrentarlas tal como desde su creación, marcando su liderazgo en la atención primaria a la salud e incursionando en el segundo y tercer nivel de atención.